Cruz Azul Femenil pone un alto al machismo

Por Fulana de Tal

Tras los indignantes comentarios de un podcast hacia las jugadoras de Cruz Azul, la directiva y las autoridades levantaron la voz. Exigir espacios libres de violencia es vital para nuestro deporte.

Siempre he pensado que el fútbol femenil en México avanza rapidísimo gracias a lo que hacen las jugadoras en la cancha. Tenemos estadios llenos, nivel competitivo y una afición que las sigue a todos lados. Pero, por desgracia, fuera del terreno de juego seguimos lidiando con mentalidades que parecen de otro siglo. Lo que sucedió esta misma semana con Cruz Azul Femenil es el ejemplo más claro de las faltas de respeto que las mujeres tienen que aguantar, pero también es una gran lección sobre cómo ponerles un alto definitivo.

Todo este problema empezó tras la dolorosa derrota que sufrió el equipo cementero en la Jornada 2 del Torneo Apertura 2026. Para dimensionar el golpe, no fue un partido cualquiera: cayeron por una histórica e inaceptable goleada de 10-0 frente al América, su acérrimo rival en un partido considerado un Clásico. A raíz de este resultado, en un programa de YouTube llamado "Pláticas del Mal", los conductores Santiago Domínguez, Mike y Criss Ángel decidieron que era una excelente idea denigrar, sexualizar y criticar destructivamente a las jugadoras. Lo más increíble de todo el asunto es que el propio Santiago tuvo el descaro de aceptar frente a los micrófonos que a él ni siquiera le importa la liga femenil, que no la consume y que no le interesa. Aún así, se atrevió a decir que el nivel de las futbolistas era una falta de respeto para el club, sugiriendo que debían perder sus empleos y, peor aún, cruzando la línea de la violencia al insinuar que les iría mejor en un "table" o "abriendo una cuenta de Only Fans".

Vamos a dejar las cosas muy claras, hacer ese tipo de comentarios no es tener un estilo irreverente, no es humor negro y definitivamente no es un análisis deportivo. Es misoginia pura y corriente. Es tratar de ganar vistas en internet a costa de humillar a mujeres que son atletas de alto rendimiento.

Afortunadamente, los tiempos ya cambiaron y estas agresiones ya no se quedan flotando en el aire. Aquí es donde quiero aplaudirle muchísimo a la directora deportiva de La Máquina, María Fernanda Pons. En lugar de quedarse callada o sacar el típico comunicado cuadrado para evitar problemas, ella salió a defender a su plantel con todas las letras, dejando clarísimo que la dignidad de sus futbolistas no es material para el chiste de ningún creador de contenido.

Ahora bien, es fundamental separar las cosas. Si bien aplaudimos que María Fernanda Pons defendiera a sus jugadoras, eventualmente su gestión deportiva tendrá que ser evaluada con el rigor que amerita la institución. Un resultado de 10-0 deja un análisis pendiente sobre lo que está pasando futbolísticamente en Cruz Azul. Esa crítica deportiva es válida, estrictamente necesaria y se debe hacer, pero de ninguna manera justifica la denigración y la violencia de género que ocurrió en el podcast.

Pero el tema no paró ahí, y qué bueno. La situación llegó a un nivel mucho más serio cuando las autoridades decidieron intervenir. El 17 de agosto, la Secretaría de las Mujeres de la Ciudad de México lanzó un comunicado oficial donde condena de manera tajante las expresiones de violencia digital que hicieron estos conductores. En su texto explican algo que debería ser regla básica para cualquier persona que tenga un micrófono: la desvalorización y la sexualización por motivos de género en internet no debe ser normalizada jamás.

Las autoridades dejaron muy claro que el derecho a la libertad de expresión no puede pasar por encima de los derechos de las mujeres. El espacio que las futbolistas y directivas se han ganado en nuestro país les ha costado muchísimo sudor y esfuerzo, y tienen todo el derecho de trabajar y desarrollarse en condiciones de seguridad, igualdad y total respeto.

Me da mucha tranquilidad ver que tanto el club como las instituciones del gobierno se solidarizan con las jugadoras para exigir espacios libres de violencia. Como sociedad, ya es momento de que dejemos de darle clics y reproducciones a personajes que basan su fama en hacer menos a las mujeres. A las plataformas y a las marcas les toca asumir su responsabilidad frente a las audiencias. En la Liga Femenil BBVA, la exigencia y la crítica deportiva siempre serán un pilar fundamental. En la cancha se les debe exigir como las profesionales que son; sin embargo, los insultos y la denigración no tienen cabida. Frente a los micrófonos y en las redes sociales, el respeto a su dignidad es un derecho que se les debe garantizar siempre.


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