El programa de salud reproductiva del Chelsea es un ejemplo histórico que urge replicar en nuestro fútbol

Por Fulana de Tal

En el futbol femenil profesional, el pico de rendimiento físico choca de frente con el reloj biológico. Durante muchísimos años, esta realidad obligó a miles de atletas a tomar una decisión tremendamente injusta entre su carrera en las canchas y su vida personal. Los números no mienten. Según los reportes de FIFPro, el sindicato internacional de futbolistas, la falta de políticas claras de maternidad llegó a ser una de las principales razones por las que las jugadoras abandonaban el deporte prematuramente. Casi la mitad de las profesionales encuestadas hace algunos años consideraron retirarse por este motivo antes de cumplir los treinta años. Aunque la FIFA dio un paso importante en dos mil veintiuno al obligar a los clubes a garantizar un mínimo de catorce semanas de baja por maternidad, la realidad es que el acompañamiento preventivo y la planificación familiar seguían siendo un tema ignorado.

Por eso, lo que acaba de suceder en Europa cambia por completo las reglas del juego. El Chelsea FC no se quedó en lo básico y se convirtió en el primer equipo femenil en el mundo en ofrecer un programa integral de salud reproductiva. A través de una alianza con una clínica especializada en Londres, la iniciativa no solo apoya a quienes ya están embarazadas, sino que brinda alternativas médicas preventivas reales. Las futbolistas de este club ahora tienen acceso a educación sobre su ciclo menstrual, revisiones de suelo pélvico, chequeos de reserva ovárica e incluso facilidades para procesos como la congelación de óvulos. Es decir, el equipo les da las herramientas científicas para decidir cuándo ser madres, sin poner en riesgo su nivel competitivo ni su trabajo.

Traer esta conversación a México es urgente. Nuestra Liga Femenil BBVA ha crecido de manera espectacular en audiencias, venta de boletos y patrocinios desde su creación, pero la estructura de cuidado integral a la jugadora aún tiene vacíos enormes. Si bien en el país se han dado pasos recientes con iniciativas de reformas laborales en el Senado para proteger un salario base y los derechos de las deportistas embarazadas, los clubes de nuestro futbol todavía operan bajo un modelo meramente reactivo. Necesitamos pasar de simplemente "permitirles" el embarazo porque la ley lo dicta, a cuidar activamente su salud reproductiva tratándolas como atletas de alto rendimiento que representan a instituciones millonarias.

Es el momento ideal para que las directivas mexicanas dejen de ver la maternidad como un problema médico, un tabú administrativo o un obstáculo en el contrato. Implementar programas de fertilidad y acompañamiento reproductivo es una inversión directa en el bienestar y la retención del mejor talento deportivo que tenemos. Nuestras jugadoras merecen la tranquilidad mental de saber que su institución las respalda integralmente y que sus años dorados en la cancha no son una condena para su futuro familiar. El ejemplo del Chelsea ya está sobre la mesa, marcando el estándar internacional y abriendo la conversación definitiva. Ahora le toca a nuestra liga demostrar que el crecimiento económico del fútbol femenil también significa proteger a las mujeres que lo juegan.


¡Abramos cancha!

Anterior
Anterior

El Mundial de Polonia dictará el verdadero nivel de nuestra Liga Femenil

Siguiente
Siguiente

Cruz Azul Femenil pone un alto al machismo